La petite dame
martes, 22 de mayo de 2012
martes, 15 de mayo de 2012
Traité de la cécité
TRAITÉ DE LA CÉCITÉ
Tratado de la ceguera
I
Je vois
ton regard, il y a une paire d’yeux qui ne sont pas de moi, c'est nos âme? Nos
âme, comme la pluie entre deux personnes, l'espace d'air entre les bouches que
s'embrassent. Il faut de garder cet espace, dans lequel nous pouvons être un
seul être. Le même dans lequel nous pouvons voir l'univers sans limites, sans
toi et sans moi.
I
Veo tu mirada, hay un par de ojos que no son míos, ¿es nuestra alma? Nuestra alma, como la lluvia entre dos personas, el espacio de aire entre las bocas que se besan. Hace falta guardar ese espacio, en el que podemos ser un solo ser. El mismo en el que podemos ver el universo sin limites, sin ti y sin mí.
I
Veo tu mirada, hay un par de ojos que no son míos, ¿es nuestra alma? Nuestra alma, como la lluvia entre dos personas, el espacio de aire entre las bocas que se besan. Hace falta guardar ese espacio, en el que podemos ser un solo ser. El mismo en el que podemos ver el universo sin limites, sin ti y sin mí.
II
Entre
deux amants qui se regardent, il y a une paire d’yeux que ne sont pas d'eux.
Ils sont de son âme. Une âme née de cette chose qu'ils connaissent comme
l'amour. En aimant, on fait une reproduction de ce qui nous aimons, on le voit
plus grande, plus beau, cette reproduction est une réflexion de notre âme. Je
sais que l'amour est un jeu de miroirs, les grecques le savent aussi, c'est
pour ça qu'existe le mythe du Narcisse. Mais comme le lac où Narcisse se
regardait; cette âme de l'amour n'est pas capable à dire quelque chose, elle
est transparente, mais elle est là, entre deux amants aveugles.
II
Entre dos amantes que se miran, hay un par de ojos que no son de ellos. Son de su alma. Un alma nacida de aquella cosa que ellos conocen como el amor. Al amar, hacemos una copia de aquello que amamos, le vemos más grande, más hermoso, esta copia es un reflejo de nuestra alma. Yo sé que el amor es un juego de espejos, los griegos también lo saben, es por eso que existe el mito de Narciso. Pero como el lago donde narciso se miraba; esta alma del amor no es capaz de decir algo, ella es transparente, sin embargo, ella está allí, entre dos amantes ciegos.
II
Entre dos amantes que se miran, hay un par de ojos que no son de ellos. Son de su alma. Un alma nacida de aquella cosa que ellos conocen como el amor. Al amar, hacemos una copia de aquello que amamos, le vemos más grande, más hermoso, esta copia es un reflejo de nuestra alma. Yo sé que el amor es un juego de espejos, los griegos también lo saben, es por eso que existe el mito de Narciso. Pero como el lago donde narciso se miraba; esta alma del amor no es capaz de decir algo, ella es transparente, sin embargo, ella está allí, entre dos amantes ciegos.
III
Il n'y a pas d'une âme quand je regarde seulement ton dos. Elle est partie.
Je vois tes cheveux voler dans l'air, tu vois l'horizon.
III
No hay un alma cuando yo veo solamente tu espalda. Ella se ha ido. Veo tus cabellos volar en el aire, tu ves el horizonte.
Etiqueta:
Ascetismo,
Francés,
Prosa
0
comentarios
miércoles, 9 de mayo de 2012
El jardín de la muerte
-Pobrecito fantasma -profirió a media voz-, ¿y no hay ningún sitio donde pueda usted dormir?
-Allá lejos, pasando el pinar -respondió él en voz baja y soñadora-, hay un jardincito. La hierba crece en él alta y espesa; allí pueden verse las grandes estrellas blancas de la cicuta, allí el ruiseñor canta toda la noche. Canta toda la noche, y la luna de cristal helado deja caer su mirada y el tejo extiende sus brazos de gigante sobre los durmientes.
Los ojos de Virginia se empañaron de lágrimas y sepultó la cara entre sus manos.
-Se refiere usted al jardín de la Muerte -murmuró.
-Sí, de la muerte. Debe ser hermosa. Descansar en la blanda tierra oscura, mientras las hierbas se balancean encima de nuestra cabeza, y escuchar el silencio. No tener ni ayer ni mañana. Olvidarse del tiempo y de la vida; morar en paz. Usted puede ayudarme; usted puede abrirme de par en par las puertas de la muerte, porque el amor la acompaña a usted siempre, y el amor es más fuerte que la muerte.
Oscar Wilde
-Allá lejos, pasando el pinar -respondió él en voz baja y soñadora-, hay un jardincito. La hierba crece en él alta y espesa; allí pueden verse las grandes estrellas blancas de la cicuta, allí el ruiseñor canta toda la noche. Canta toda la noche, y la luna de cristal helado deja caer su mirada y el tejo extiende sus brazos de gigante sobre los durmientes.
Los ojos de Virginia se empañaron de lágrimas y sepultó la cara entre sus manos.
-Se refiere usted al jardín de la Muerte -murmuró.
-Sí, de la muerte. Debe ser hermosa. Descansar en la blanda tierra oscura, mientras las hierbas se balancean encima de nuestra cabeza, y escuchar el silencio. No tener ni ayer ni mañana. Olvidarse del tiempo y de la vida; morar en paz. Usted puede ayudarme; usted puede abrirme de par en par las puertas de la muerte, porque el amor la acompaña a usted siempre, y el amor es más fuerte que la muerte.
Oscar Wilde
Etiqueta:
literatura
0
comentarios
Desasosiego
I
Ella ha preferido la ausencia.
No soporta renacer al dolor,
teme que nunca sea suficiente.
Porque así es.
El agua sabe fluir calma y en tormenta.
No pretendo hacer
una apología de la cobardía,
sólo dejo esta prenda al aire,
Así como ella
se ha evaporado de mi cuerpo,
mi alma ha preferido ausentarse.
II
¿Por qué no quitarme todo de una vez?
llévatelo todo, déjame sólo una piedra.
Ella ha preferido la ausencia.
No soporta renacer al dolor,
teme que nunca sea suficiente.
Porque así es.
El agua sabe fluir calma y en tormenta.
No pretendo hacer
una apología de la cobardía,
sólo dejo esta prenda al aire,
Así como ella
se ha evaporado de mi cuerpo,
mi alma ha preferido ausentarse.
II
¿Por qué no quitarme todo de una vez?
Tú, engranaje oculto de la vida,
muérdeme de una vez la existencia,llévatelo todo, déjame sólo una piedra.
III
¿Notaste mi dolor?
No,
creo que no lo hiciste.
Pero puedo justificar
la indiferencia
con la más dulce
bondad.
IV
¿Cuánto es "recién" en el tiempo de la memoria?
¿Será que ya sientes cálida tu cama de tierra?
¿Te has acostumbrado al arrullo del viento
y el cobijo del pasto, a la voz pálida de la luna?
¿O has marchado a nutrirte
en el útero de fuego de la tierra?
A mí, en cambio,
todavía se me humedecen los recuerdos.
V
Atada de pies y manos por el destino,
mi alma tiembla,
sabe que hace falta que la raspe
la uña de la desgracia,
que se lleve lo que, quizá, sobra.
Le aterra renacer al mundo
frágil y desollada,
para ser llagada incluso
por el polvo que dejarán tus huellas.
VI
Tu agonía:
Ese trecho diminuto y doloroso
del que sólo soy un testigo
sin derecho a sentirse débil
pero con todos los ánimos
de desmoronarse.
¿Será que ya sientes cálida tu cama de tierra?
¿Te has acostumbrado al arrullo del viento
y el cobijo del pasto, a la voz pálida de la luna?
¿O has marchado a nutrirte
en el útero de fuego de la tierra?
A mí, en cambio,
todavía se me humedecen los recuerdos.
V
Atada de pies y manos por el destino,
mi alma tiembla,
sabe que hace falta que la raspe
la uña de la desgracia,
que se lleve lo que, quizá, sobra.
Le aterra renacer al mundo
frágil y desollada,
para ser llagada incluso
por el polvo que dejarán tus huellas.
VI
Tu agonía:
Ese trecho diminuto y doloroso
del que sólo soy un testigo
sin derecho a sentirse débil
pero con todos los ánimos
de desmoronarse.
Etiqueta:
Poesía
0
comentarios
jueves, 3 de mayo de 2012
miércoles, 2 de mayo de 2012
El loco
Me preguntáis como me volví loco. Así sucedió:
Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que me habían robado todas mis máscaras -si; las siete máscaras que yo mismo me había confeccionado, y que llevé en siete vidas distintas-; corrí sin máscara por las calles atestadas de gente, gritando:
-¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!
Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a refugiarse en sus casas. Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea de su casa, señalándome gritó:
-¡Miren! ¡Es un loco!
Alcé la cabeza para ver quién gritaba, y por vez primera el sol besó mi desnudo rostro, y mi alma se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras. Y como si fuera presa de un trance, grité:
-¡Benditos! ¡Benditos sean los ladrones que me robaron mis máscaras!
Así fue que me convertí en un loco. Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser. Pero no dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad; ni siquiera el ladrón encarcelado está a salvo de otro ladrón.
Gibrán Khalil Gibrán
Etiqueta:
literatura
0
comentarios
lunes, 30 de abril de 2012
¿Y qué comen...?
Un niño y su padre en el camión. El padre lleva al niño en brazos.
Niño: Papá, ¿qué comen las tortugas?
Padre: Cangrejos.
Niño: ¿Y los cangrejos?
Padre: Peces más pequeños.
Niño: ¿Pescaos?
Padre: Sí.
- SILENCIO-
Niño: Papá, ¿qué comen las gallinas?
Padre: Maíz.
Niño: ¿y los castores?
Padre: .... Eh, maíz.
Niño: ¿Y nosotros?
Padre: De todo.
Niño: ¿Y dios?
Padre: ...Maíz.
Niño: ¿Qué comen los tiburones?
Padre: Niños preguntones como tú. -lo abraza para intentar callarlo cariñosamente-
Niño: ¡No es cierto, comen maíz!
Niño: Papá, ¿qué comen las tortugas?
Padre: Cangrejos.
Niño: ¿Y los cangrejos?
Padre: Peces más pequeños.
Niño: ¿Pescaos?
Padre: Sí.
- SILENCIO-
Niño: Papá, ¿qué comen las gallinas?
Padre: Maíz.
Niño: ¿y los castores?
Padre: .... Eh, maíz.
Niño: ¿Y nosotros?
Padre: De todo.
Niño: ¿Y dios?
Padre: ...Maíz.
Niño: ¿Qué comen los tiburones?
Padre: Niños preguntones como tú. -lo abraza para intentar callarlo cariñosamente-
Niño: ¡No es cierto, comen maíz!
Etiqueta:
Dramaturgia,
Sueños
0
comentarios
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
